Ventanas de madera

Las ventanas de madera han recuperado protagonismo. Pese a perder mercado en los últimos años en beneficio de modelos en pvc, aluminio y otros materiales sintéticos con mejor precio y mantenimiento, "la creciente conciencia ecológica" las ha rescatado.

Las exigencias de confort, aislamiento y ahorro de energí­a han favorecido la industrialización de la carpinterí­a, "gracias a la cual ha recuperado su competitividad". Según el citado informe, hasta la crisis energética de los años 70, la fabricación de ventanas de madera era prácticamente artesanal, pero a partir de entonces se impusieron los ensayos de laboratorio, que permitieron "afinar" diseños.

Las ventanas de madera han experimentado avances técnicos similares a los de otros materiales. El Centro de Innovación y Servicios de la Madera (CIS-Madera) las considera un producto con una "inmejorable condición de aislante térmico". De hecho, estas ventanas se evalúan de acuerdo a los requisitos básicos y caracterí­sticas armonizadas de la norma EN 14351-1.

Se analiza su comportamiento frente al viento, su resistencia a la nieve, a cargas permanentes y de uso, reacción al fuego, estanquidad al agua, emisión de sustancias peligrosas, aguante al impacto, mecanismos de seguridad, prestaciones acústicas, aislamiento térmico, sistema de apertura y resistencia a repetidas aperturas y cierres.

El 18% de las ventanas que se instalaron en 2006 eran de madera.

Tipos: 

  • Macizas
  • De perfiles de madera laminados
  • De perfiles mixtos de madera y aluminio: Es fundamental la ventilación entre ambos materiales "para evitar condensaciones que dañarí­an la madera". Lo habitual es separarlos al menos cinco milí­metros e incorporar uniones elásticas entre el aluminio y la madera, ya que tienen un coeficiente de dilatación diferente (el de la madera es cinco veces superior al del aluminio).

    Estos modelos alternan madera en interior con aluminio en exterior, lo que facilita el mantenimiento y asegura una durabilidad mayor.


    Cuando la ventana cuenta también con madera en exterior, ésta es sometida a tratamientos de protección para contrarrestar la acción de agentes externos como la lluvia, los rayos solares o los insectos (carcomas y termitas, entre otros). Hay que evitar la degradación del material, así­ como la pérdida de color y el efecto hinchado que produce la humedad.


    Gracias a estos tratamientos, se evita un mantenimiento constante. Sólo las ventanas de madera pintadas requieren un cuidado periódico.

 

Fuente: www.construnario.com